El paso de los judíos por Shanghai

Los judíos han configurado en gran parte la arquitectura y el carácter de Shanghai desde su primera llegada a la ciudad en el siglo XIX. Los típicos shikumen (石库门), llamado zakumen en shanghainés y que significa “puerta de almacén empedrada”, fueron establecidos por ellos en sus establecimientos y casas. Esa primera oleada de judíos procedía de la comunidad sefardita adinerada de Bagdad y Bombay, atraídos por la apertura comercial que se dio en China tras la Primera Guerra del Opio. Las familias más famosas fueron los Sassoon, los Hardoon y los Kadoorie, las cuales construyeron algunos de los edificios clásicos más emblemáticos de la ciudad, como el Peace Hotel, en cuyo bar aún puede escucharse jazz en directo. Después llegaron otras 2 oleadas de inmigración muy diferentes: primero los rusos en las últimas décadas del siglo XIX, que huían de los pogromos anti-judíos del Imperio zarista y más tarde los de la 2ª Guerra Mundial, que escapaban del antisemitismo nazi. Todos ellos fueron acogidos por las autoridades de Shanghai, en esa época, dominada por Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos, que administraban las principales concesiones de la ciudad. De esta época data el barrio judío que se encuentra en la antigua concesión americana y que hoy se conserva como el Museo de los Refugiados Judíos de Shanghai, con un área de calles y edificios clásicos que incluye el antiguo Café Antantic, una sinagoga y varios edificios clásicos. Esta comunidad vivía de sus propios negocios e incluso publicaba sus propios periódicos, hasta que volvieron a huir de China por varias razones, si bien dejando un legado único para la ciudad. Actualmente, con la apertura económica china, los judíos han ido a regresando a Shanghai, una ciudad cosmopolita en la que conviven diferentes etnias y credos sin ningún tipo de conflicto.

Comments are closed.